9 jul. 2010

Frida y yo



A Tres días del aniversario luctuoso y tres días después del natalicio de Frida Kahlo tuve la necesidad de escribir un poco acerca de ella. Ya que lograr que a 103 años de su nacimiento y casi 56 de su muerte todavía existan vestigios de su paso por este mundo no es algo fácil.

Frida es un caso interesante, muchas veces he escuchado personas que dicen que no les gusta su trabajo o que tiene demasiada influencia de Diego Rivera e incluso que el mismo Diego es quien pintaba sus cuadros (esto probablemente alimentado por las declaraciones de las hijas del muralista), de igual forma, muchas personas se van por el lado controversial que representa la pintora.

Todo esto tiene sentido, su vida sí fue muy controversial, la llevo de una manera no muy común para su época y logro algo que yo considero difícil, a pesar de estar casa con una personalidad del muralismo y con una carrera muy sólida y reconocida mundialmente, logró hacerse de su propio público, logró sobresalir por su propio trabajo y eso era difícil de lograr en la época en la que vivió, claro que Diego a pesar de todos sus defectos y su incapacidad para ser un buen esposo, siempre la apoyo, siempre la motivó a pintar y le dio un gran impulso para salir adelante, eso es algo que no podemos pasar por alto muy a pesar de lo mucho que la hizo sufrir.

Hay mucho que podría decir de Frida, su vida es lo único de lo que me considero completamente capaz de escribir sin revisar datos y que estudio desde que tengo memoria, me ha acompañado toda mi vida y el día de hoy decidí escribir acerca de cómo fue que me enamoré de ella.

No estoy completamente segura de la edad en que todo empezó, pero me acuerdo muy bien del suceso que lo propicio. En alguna ocasión fui con mi papá al Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán, yo estaba en la primaria (eso sí lo puedo asegurar), y había una sala específica con varias replicas de pinturas importantes, estaba La Persistencia de la Memoria de Dalí, La Gioconda de Leonardo da Vinci y el ultimo del recorrido LAS DOS FRIDAS de Frida Kahlo.

No recuerdo qué más había ese día en esa sala pero esos tres cuadros los recuerdo muy bien: La Persistencia de la Memoria determinó mi inclinación hacia el surrealismo, que hasta la fecha es mi corriente pictórica favorita; La Gioconda representa para mí el reconocimiento de lo clásico y no puedo olvidar la explicación que me dio mi papá acerca de su importancia en la pintura universal y el efecto que tiene que simula que te observa; pero lo más importante de ese día fueron los últimos minutos que pasé en la sala, era una copia de, probablemente, un octavo del tamaño de la original pero captó mi atención más que ninguna otra, lo hizo de una manera tan obvia que mi papá se acercó a explicarme lo que representaba, me dijo que una era la Frida que era y la otra la que quería ser, ahora conozco mucho mejor su semiótica pero me dio la explicación perfecta considerando mi edad.

Al notar mi interés hacia esa pintura, al llegar a la casa me dio un libro acerca de la vida de Frida, era un libro que formaba parte de una colección de pintores, no era una lectura muy sencilla para una niña de mi edad, pero tenía suficientes imágenes como para que me interese, recuerdo que El Suicidio de Dorothy Hale fue de los primeros que llamó mi atención y no puedo olvidar mi primera impresión de Unos cuantos Piquetitos, no se si tenía o no la madurez suficiente para ver esos cuadros, pero definitivamente dejaron una huella importante en mi vida y nunca estaré arrepentida de eso.

Un poco después, mi papá notó que seguí interesada por lo que le pidió a una amiga suya que diera en mi casa una plática de la vida y obra de Frida, no recuerdo el contexto en el que esa plática sucedió pero me acuerdo muy bien de la imágenes, de las pequeñas anécdotas, del sonido del carrusel de diapositivas, fue la primera vez que escuche los datos generales de su vida, y ya era oficial… estaba enamorada.

A partir de eso, me dediqué a leer acerca de ella, a revisar sus cuadros, sus dibujos, sus poemas, a analizarla. Cuando cumplí 15 años mi papá me llevó a un concierto a la ciudad de México y aprovechamos el viaje para darnos una vuelta por varios museos, como siempre mi papá no me falló en esto y me llevo a ver el original de Las Dos Fridas no puedo describir como me sentí al verlo, empezando porque era mucho más grande de lo que yo me lo había imaginado (soy muy mala calculando cosas), pero ver algo que pintó, tocó, sintió alguien que ha estado en mi vida por tanto tiempo (aunque haya muerto 34 años antes de que yo naciera) es algo indescriptible, ver la textura del lienzo, los grumos del óleo. Ese día tuve que contener el impulso de llorar de la emoción, aunque no lo conseguí por completo, ¡definitivamente pudo ser peor!

Al otro día, mi papá cumplió otro de mis sueños (suena muy idílico pero así fue)y me llevó a la Casa Azul, que es donde nació y murió Frida, ahí vivió sola, con su familia, con Diego, incluso fue ahí donde le dieron asilo político a Leon Trostky (pero esa es una historia completamente distinta así que la dejaré para otro día), esa casa conserva muchos de los muebles originales, hay almohadas y colchas bordadas por ella misma, también tiene su diario personal original y lo mejor fue un jarrón que contiene sus cenizas, esa casa es todo un altar a Frida y un museo que todos sus admiradores deberían visitar.

Ahora no puedo identificar dónde leí que o cómo se algún dato o algún detalle de los cuadros. Aunque soy muy mala con las fechas, con su vida tengo bastante noción de cuando pasaron las cosas, he leído y releído, visto y súper visto sus cuadros y sus dibujos y sus poemas. Simplemente ha sido parte de mí por más de la mitad de mi vida.

La situación actual del nombre e imagen de Frida se ha convertido en una explotación comercial, es un caso muy penoso y un arma de doble filo ya que su imagen se ha convertido en sólo eso una imagen y muchas personas no tienen ni idea de lo que representa. En lo personal, mi fascinación hacia ella radica en la vinculación de su vida con su obra, me encanta la manera en que puedes saber lo que sentía y por lo que estaba pasando sólo con ver una pintura.

Todo este auge “Fridesco”, me atrevo a asegurar, empezó con la intervención de Salma y su Frida, la cual, irónicamente, no se me hizo nada mala. Yo le hubiera puesto una cara menos conocida que la de Salma ya que eso vendió mucho la imagen de Frida pero en términos generales fue bien llevada la historia y dio a conocer un poco la esencia de Frida con un toque muy Hollywoodesco pero esa también es otra historia, aun no decido que tan bien o mal me parece tanta comercialización, cuando lo haga, les haré saber.

Por el momento me despido, dejando un poco de mi historia con Frida. Una historia muy larga y que tal vez un día continúe en este espacio.

Volveré pronto.

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